Mientras veo aquellos hermosos ojos oscuros. Esa mirada
intensa que me vuelve loca cada vez que queda clavada en mí. Lo quiero lejos
pero lo necesito cerca. Esa es mi única verdad. Me hace daño, y a la vez duele
y encanta verlo feliz aunque no sea por mí. No puedo evitar tenerlo al frente.
Tan cerca.
-Se que te parecerá raro. Pero esta es mi única forma de
quererte. La única forma que se demostrar. Preocupándome por ti. Recordándote a
cada instante que eres importante. No me molestaría seguirte si se que estarás
al final del camino. No me molestaría esperarte si me dices que todo esto valdrá
la pena. Si alguna vez te dije que te quiero, es verdad. Aun lo es.
Palabras de desahogo que en una milésima de segundo se volvieron
nervios preguntándome como actuaria él. No sabía que iba a decir.
-Se dio la oportunidad y la desaprovechaste. -Dijo-
-Ya te dije porque. Sentía de alguna manera que si lo hacia
nuestra forma de interactuar no iba a
ser la misma. No quería perderte. Me moría de ganas, me muero de ganas. Pero no
lo haré si se que así no te perderé. Te necesito. Necesito sentir tu respiración
cerca. No quiero dejar de escuchar la hermosa melodía de los latidos de tu corazón.
Quiero que sea por mí que latan. Quiero ser tu todo. Tú ya eres el mío.
-Te quiero. Lo sabes y es algo que todo el mundo puede
decir. Tú y yo tenemos una conexión extraña y perfecta. Eres la única que me
mantiene en calma. Sabes que estas últimas semanas no han sido las más bonitas
de mi vida. Tú estuviste ahí y lo agradezco infinitamente. Pero…
Antes de que pudiera terminar dije:
-Sea lo que sea que vas a decir, por favor no te alejes.
-No lo haré. Eres esencial para mí. Pero, lo que iba a decir
es que: tengo miedo.
Sus hombros bajaron muy expresivamente. Acompaño esta acción
bajando la mirada. Ya era perdida.
-¿Miedo a que? –Pregunte-
-Miedo a perderme en el tiempo y en el espacio. Miedo a
amar. Miedo a querer a otra persona mucho más de lo que puedo quererme a mí.
Miedo a enamorarme y ser feliz. Y sobre todas las cosas: tengo miedo a perder y
que me hagan daño.
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